Exactamente 15. Es la cifra de títulos de pilotos que ha logrado Ferrari desde que se confeccionara el campeonato del mundo de Fórmula 1, y también la de años que han pasado desde que Kimi Raikkonen lograse el último en un ya muy lejano 2007. Pese a estos datos, los de Maranello parten cada temporada como candidatos a todo y el no luchar por el título es catalogado como un fracaso. No un fracaso más, sino uno que requiere una revolución. Y de revolución en revolución, el tiempo sigue pasando.

    Enésima restructuración

    Desde que comenzó la era híbrida en 2014, Ferrari ha logrado 21 triunfos. ¿Muchos o pocos? Sea como sea, la exigencia es máxima. A Ferrari se la trata como si tuviese la mejor plantilla del mundo con un muy mal entrenador. La salida de Fernando Alonso, último piloto que de verdad luchó por un título hasta la última carrera en las temporadas 2010 y 2012, trajo consigo una profunda reforma que llegó hasta el presidente de la compañía.

    Desde la salida del asturiano, distintas reformas que requerían su tiempo, y cada vez que parecía que el equipo comenzaba a carburar, una nueva restructuración llegaba. Por el camino, la salida de un Sebastian Vettel que llegó como gran esperanza a Maranello hasta que la prensa italiana comenzó a señalarlo, coincidiendo con el despegue de Charles Leclerc. Porque si algo no necesita Ferrari, son enemigos, teniendo los defensores que tiene. También salió Arrivabene, que siendo un hombre de segunda línea estaba cogiendo un protagonismo que no eran compatibles con los celos. Difícil olvidar la temporada 2020, la siguiente a la de un motor tramposo que desembocó en una sanción opaca que solo Ferrari y Jean Todt conocen. También hubo que superar el fallecimiento de Sergio Marchionne y el año que estuvo sin estar.

    Y de repente, 2022. Ferrari puso en pista un vehículo tan competitivo que parece que incluso a ellos les pilló desprevenido. De poco valió los avisos de Mattia Binotto que en el plan previsto no se contaba con esta temporada y que miraban más a próximas ediciones. Dos victorias y un segundo puesto en las tres primeras carreras colocaron a Leclerc como favorito. Por fin Ferrari iba a volver a luchar por el título.

    Y las expectativas no se cumplieron. Red Bull lo hizo mejor y todas las variables que podían fallar en Ferrari lo hicieron. Piloto, estrategas, fiabilidad… Se evidenció que las palabras de Binotto eran ciertas y a su Ferrari aún le faltaba madurez para luchar por el título.

    No había acabado la temporada y la sombra del despido ya revoloteaba Ferrari. Nada que sorprenda en un equipo que en pleno 2022 amanece leyendo la prensa deportiva y dedica un grupo de trabajo para confeccionar respuestas a esta misma prensa. Y finalmente, la dimisión.

    Binotto, sin sustituto

    Solo el tiempo dirá qué se esconde sobre esta dimisión. Si es un despido forzado, si es Binotto el que se había cansado de Elkann o si todo lo contrario. La realidad, es que, tras volver a meterse en la lucha y no lograr el título, Ferrari vuelve a la casilla de salida. Nada mejor para la próxima temporada que prescindir de un hombre cuyo mayor valor son sus conocimientos técnicos y llevaba casi tres décadas en la casa, en la recta final del diseño y producción del monoplaza de 2023, la llamada fase decisiva.

    Y si Ferrari en 2023 no cumple lo esperado, se señalará a la salida de Mattia Binotto y se volverá a pedir tiempo. Vuelta a empezar. Y si no, siempre se puede despedir a alguien y volver a restructurar. Si algo maneja mejor Ferrari que cualquier otro equipo, es el autosabotaje. Y al final… una pregunta; ¿Qué quiere Ferrari?

    Fuente: www.caranddriver.com