Adrian Newey es una de las piezas claves no solo del gran éxito de Red Bull en sus 18 años como equipo independiente en F1, sino que ha pasado a ser una de las figuras más insignes de la Fórmula 1 moderna, sumándose a otros grandes ingenieros y diseñadores que han dejado una inmensa huella en la categoría.

    Prueba de este éxito es que además de sus diseños y ocurrencias genuinas, es que su sola presencia reorientó el rumbo de Red Bull desde sus primeros años, como así recuerda ahora Christian Horner, sobre el que ha sido el fichaje más efectivo de su historia.

    Aprovechar la oportunidad

    Y es que para el jefe de equipo del ambicioso proyecto de Red Bull, fue imprescindible contar cuanto antes con una cabeza ordenada que marcase la hoja de ruta en el desarrollo del monoplaza: “Para mí, lo que realmente se necesitaba era dirección técnica y pensé: ‘Voy a buscar al mejor en el negocio’, y ese era Adrian Newey”, comenta Christian Horner, sobre su determinación de traer a Newey.

    De este modo, el director esperó su oportunidad, aprovechando un bache que sufría McLaren por aquellos días: “Adrian había tenido una carrera increíble en Williams y McLaren y hubo un par de años en los que McLaren no había estado al mejor nivel y se podía ver que el negocio estaba cambiando. Sentía como si hubiera una ventana de oportunidad”, recuerda un calculador Christian Horner que puso en juego sus artimañas para convencer al ingeniero:

    Me aseguré de conocer a Adrian y construí una relación con él y su entonces esposa y logré convencerlo de que viniera y se uniera al equipo”, detalla el team principal, que finalmente logró su objetivo, e incorporó a Newey al equipo de cara a la temporada 2006.

    Además, como bien detalla Horner, la contratación de Newey fue esencial para que la filosofía y dirección de todo el equipo Red Bull, emprendiese una senda distinta, mucho más determinada y ganadora: “Ese fue un punto de inflexión porque luego, de repente, la gente se despertó y pensó ‘¡Guau! Si Adrian Newey está preparado para venir aquí, debe ver algo en lo que cree, y partimos de eso”, establece el director británico.

    Por otro lado, Christian ha querido poner en valor no solo la creatividad de su compañero, con quien comaprte oficina desde hace casi dos décadas, sino también su personalidad a la hora de trabajar en equipo: “Eso luego impulsó al grupo técnico porque Adrian es el ingeniero más decidido que he conocido: si Adrián dice que esa es la dirección en la que vamos técnicamente, ese es el camino que tomamos”, señala Horner, haciendo énfasis en la total confianza que depositan en su adalid técnico.

    Cambio de chip en el personal de Jaguar

    Paralelamente, Horner ha querido revalorizar la importancia de los ambientes y las relaciones que se establecen en el seno de un equipo de F1, como herramienta indispensable para lograr el éxito; poniendo como ejemplo su experiencia cuando Jaguar pasó a Red Bull: “Había esta cultura de la culpa dentro del equipo donde la oficina de dibujo culpaba a la aerodinámica, la aerodinámica culpaba al túnel de viento, I+D culpaba a la producción, el equipo de carreras era culpado por todos”, describe Christian, quien como nuevo director tuvo que detectar y subsanar estos fallos en la cadena de responsabilidad:

    No había rendición de cuentas o responsabilidad colectiva, por lo que entonces fue una cuestión de ‘¿Cómo desarmamos eso y creamos el pegamento para unir esto?’”, añade Horner, en referencia a la necesidad de mejorar la cohesión de su personal.

    La base central del equipo realmente no había cambiado de lo que había sido bajo gestión de Jaguar, simplemente pusimos un liderazgo claro en una estructura y comenzamos a inculcar una cultura”, dispone en última instancia Christian Horner, haciendo hincapié en la importancia de la actitud y el liderazgo dentro de una escudería de F1.

    Fuente: www.caranddriver.com