El afán de protagonismo de la FIA, autoproclamados árbitros de las competiciones de automovilismo, no conoce límites. Y es que el espectáculo en torno a la sanción a Fernando Alonso una vez acabado el Gran Premio de Estados Unidos y el bochornoso show en la posterior apelación solo se puede explicar desde la necesidad, una vez más, de ser el centro de atención.

    Afán de protagonismo

    Una semana a la espera para sentenciar en una frase que el hecho sobre el que protesta Alpine, la admisión de una protesta fuera del tiempo permitido, no es algo sobre lo que se admita apelación. Algo que podrían haber dicho el propio domingo de la carrera, pero entonces no habrían sido la comidilla hasta el Gran Premio de México, no habrían tenido a los aficionados hablando de ellos, no habrían podido convocar una reunión con los implicados y no habrían podido tener al público esperando cuatro horas una resolución que parecía redactada de antemano. Y en su infinita capacidad de no hacer nada bien, con erratas a la hora de escribir correctamente el nombre de los equipos, lo que en un documento legal supondría la nulidad del mismo, pero no así para la FIA, que juega con la ventaja de que ellos sí se pueden equivocar y corregir las veces que sean necesarias sin ningún tipo de perjuicio.

    La protesta de Alpine, que en esta ocasión ha estado representado por Otmar Szafnauer, Pat Fry y Alan Permane, y no solo por Alan como ocurrió en Estados Unidos, se centró en la falta de justificación para aceptar la protesta original de Haas, la cual llegó fuera de la hora estipulada por el reglamento. La FIA aludió a un artículo del reglamento que permite aceptar reclamaciones si no había posibilidad alguna de entregarla en el tiempo establecido.

    Alpine señaló que no hubo ninguna razón que hiciera imposible a Haas entregar una protesta dentro del tiempo establecido, adjuntando en su escrito que la zona de trabajo de Haas apenas está a unos cientos de metros de dirección de carrera, y acompañándolo de la definición de imposible que da el diccionario Oxford. Haas se negó a añadir nada al respecto.

    Los comisarios deportivos no han querido argumentar por qué admitieron una protesta fuera de tiempo o qué razones les dio el equipo Haas para no haberla entregado antes. En lugar de eso, enumeraron las razones por las que el artículo 13.2.1 del código deportivo internacional de la FIA permite presentar una apelación.

    Aludiendo a este artículo, los mismos comisarios que aceptaron la protesta y sancionaron al piloto dicen que no ha lugar a la protesta de Alpine ya que no existe la capacidad de protestar contra la decisión de admitir una protesta o convocar una reunión de los comisarios.

    Recochineo

    Para un mayor recochineo y siendo intrascendente en el asunto a tratar, le recuerdan a Alpine que su protesta fue presentada una hora y ocho minutos después de la publicación de la sanción, lo cual está fuera del límite establecido por el reglamento. Eso, y que se quedan con la fianza económica que todo equipo debe aportar a la hora de realizar una reclamación.

    Recreándose en la superioridad de quién tiene el poder, la FIA añade un párrafo en el que le dice a Alpine, ahora, no cuando reclamaron, que el paso apropiado habría sido apelar a la corte de apelación de la FIA, notificando su intención de hacerlo dentro del margen de una hora una vez publicada la sanción.

    Fuente: www.caranddriver.com