A lo largo de toda la temporada, Mercedes ha experimentado subidas y bajadas anímicas como si de una montaña rusa se tratase la gira mundial de la F1, alternando buenas y malas actuaciones, sumadas a la desesperación de un equipo humano acostumbrado a vencer y encabezado por Lewis Hamilton, que aunque dolido ha mostrado compromiso y lealtad con la marca de la estrella y el resto de personal para iniciar un proceso de recuperación, que como ya se ha visto, puede ser más largo y tortuoso de lo que en ciertas ocasiones se ha vendido, debido a condicionantes que recientemente explicó Mike Elliott, jefe técnico de la escudería.

    Amenazas tras el rebote

    Y es que como el mismo Elliott comentó sobre el W13, el excesivo porpoising que les sobrevino desde el primer momento ha sido el principal lastre, pero no el más profundo de los que escondía el monoplaza en su diseño: “Los problemas que hemos incorporamos en el monoplaza no los pudimos ver debido al porpoising”, afirma Mike Elliott.

    En este sentido, para Mercedes, las excesivas oscilaciones verticales supusieron el punto de partida para corregir un coche cuyos fallos no acababan ahí: “El rebote estaba dominándolo todo. Y una vez que superamos eso en Barcelona, ​​montamos un paquete que marcó una diferencia sustancial allí, pensamos: ‘Estamos dentro, vamos en la dirección correcta’, y luego recibimos una buena patada en los dientes en las próximas dos carreras”, recuerda el ingeniero británico de uno de los múltiples falsos pasos adelante que han dado desde Brackley, en una temporada plagada de altibajos.

    Pelas la siguiente capa de la cebolla, si quieres, y tienes otro problema. Ese fue el que realmente horneamos en el coche durante el invierno”, ejemplifica Elliott, a propósito del mal concebido W13, cuya torcedura se remonta al mismo nacimiento del proyecto.

    Llevará un invierno

    Por todo ello, para el alto cargo de Mercedes, esta desventaja contraída desde el diseño inicial es subsanable, aunque llevará tiempo, tiempo que puede traducirse en desventaja con respecto a sus rivales de Red Bull y Ferrari: “Desde entonces, hemos dado varios pasos para tratar de avanzar en la dirección correcta, pero deshacer eso realmente nos llevará el invierno”, añade Mike Elliott, expresando en términos similares a algunos compañeros de su equipo, que esperan poder empezar de nuevo con el monoplaza de 2023, dada la manifiesta inviabilidad del coche actual.

    Tienes muy poco tiempo de prueba, porque solo tienes una hora el viernes por la mañana, una hora el viernes por la tarde, y luego realmente necesitas trabajar el fin de semana de la carrera”, justifica Mike Elliott sobre la lentitud en la evolución y falta de reforma a lo largo de la actual temporada, donde el tiempo de pruebas está excesivamente racionado.

    Eso lleva algún tiempo para aprender. Al mismo tiempo, observas el enfoque de la fábrica. Descubrimos, probablemente después de Bakú, de que claramente había otro problema”, sitúa una de las manos derechas de Toto, volviendo sobre los tumbos que han dado en esta temporada, donde la veleta de los problemas ha soplado en todas las direcciones.

    Antes de concluir, Elliott quiere dejar constancia de que a pesar de todos los contratiempos y los múltiples errores de diseño que hayan podido cometer en 2022, su competente equipo de ingenieros ha trabajado de la manera más eficiente posible para actuar cuanto antes: “Revisamos los datos, a través de nuestras simulaciones y lo encontramos, a partir de ahí, tienes una cantidad de tiempo limitada”, revela y excusa el ingeniero, sabedor de que algunas reformas solo pueden ser atendidas de una temporada a otra, para acabar señalando: “El problema es aerodinámico y solo se necesita tiempo para solucionarlo”, concluye confiado Mike Elliott, ante un nuevo momento de desesperación para Mercedes, que solo ha sumado 16 puntos en las dos últimas carreras de Singapur y Japón.

    Fuente: www.caranddriver.com