Las temporadas de F1 son campeonatos con tal duración y extensión a lo largo y ancho del planeta y el calendario, que finalmente acaban constituyendo una carrera de fondo, en las que lo más importante no es el comienzo ni el final, sino el recorrido, y el saber mantener un estado de forma consistente gran premio a gran premio, dando pasos firmes en la evolución del monoplaza.

    Esta fructífera metodología de trabajo es la que han ejemplificado a la perfección los hombres de Red Bull, quienes pese a un inestable comienzo de campeonato supieron mantener la calma y poco a poco ir revirtiendo la situación en su favor. Respecto a esta filosofía y la ‘carrera del desarrollo’, se ha pronunciado recientemente Carlos Sainz, aprovechando para dejar caer dudas sobre la legitimidad de la última creación de Adrian Newey, apoyándose en la violación del techo presupuestario por los austriacos la pasada temporada.

    ¿Genialidad de Red Bull o pifia en Maranello?

    Y es que a pesar de todo, para Sainz el tremendo éxito de sus rivales en 2022 encuentra parte de justificación en el mal desempeño de Ferrari en una temporada donde han padecido errores continuos provenientes de todos los sectores del equipo: “Creo que durante un año de Fórmula 1, normalmente es una combinación de ambos”, recapacita el madrileño, naturalizando que este año les haya tocado estar en el bando perdedor, admitiendo causas propias y ajenas.

    Sin embargo para Carlos el factor más determinante es el gran músculo del que han hecho gala desde Milton Keynes, ofreciendo un desarrollo constante y al más alto nivel, mientras el Ferrari quedaba claramente atrás desde el Gran Premio de Hungría en adelante: “Pero normalmente Red Bull avanza y nosotros, obviamente, tratamos de mantener el desarrollo”, indica Sainz, no desmereciendo el trabajo de Newey y su equipo, que han vuelto a aplicar la fórmula que les llevó al éxito hace una década, para volver a derrotar a Ferrari.

    De este modo, Carlos combina admiración por el gran desempeño de Red Bull, con sospechas sobre hasta qué punto han podido repercutir a su favor las irregularidades económicas acometidas por los de Horner en 2021: “Pero han desarrollado mucho el coche, más de lo que esperábamos que pudieras hacer en una situación de límite presupuestario. Se han estado desarrollando increíblemente rápido y rápido”, comenta sutilmente un Sainz, en una línea más discreta a la marcada por su equipo desde hace unas semanas.

    Ritmo imparable

    Como ya sucedió en las temporadas comprendidas entre 2009 y 2013, la constancia y el desarrollo sostenido a lo largo de los meses, ha vuelto a ser pieza clave para comprender la temporada 2022, que ha hecho recordar a la Red Bull de comienzos de la década pasada, donde la Scueria Ferrari fue la principal víctima del imparable trabajo proveniente de Milton Keynes: “Tratamos de mantener el ritmo, pero a veces es difícil”, reconoce Sainz, sobre una de las grandes debilidades de su equipo y que deberán de solucionar de cara a un 2023, donde a priori, ya parten con desventaja: “Todavía estamos trabajando en ello. Sabemos que Red Bull es particularmente fuerte en la carrera”, dispone el ‘55’.

    Queremos seguir explorando eso y seguir mejorando nuestro ritmo en esas circunstancias porque es donde se hacen los puntos”, finaliza el madrileño en alusión a otra de las flaquezas ferraristas que 2022 ha puesto de relieve, como es el mal desempeño en carrera, en contraste con el potencial a una vuelta.

    Fuente: www.caranddriver.com