La relación Verstappen-Red Bull puede pasar a considerarse como una de las más estrechas y frutíferas de la historia reciente de la F1. La marca de bebidas confió en el talento del joven Max desde bien pronto, subiéndole a un F1 por primera vez con tan solo 16 años, haciéndole debutar a los 17 y consiguiendo su primera victoria con 18, para finalmente, irrumpir en el club de los campeones del mundo unos años más tarde.

    Sin embargo pese al momento de bonanza que viven en Milton Keynes, para Mika Hakkinen la estabilidad en F1 brilla por su ausencia, lo que desde su punto de vista, tarde o temprano, llevará al neerlandés a cambiar de escudería.

    Compromisos estables, pero pasajeros

    A pesar de todo, para Mika, el hecho de que Verstappen y Red Bull estén comprometidos hasta 2028, no deja de ser motivo de satisfacción desde el punto de vista humano: “Verstappen tiene un contrato largo con Red Bull. Un contrato de varios años es positivo porque demuestra que tiene fe en el equipo”, declara el campeón del mundo de 1998 y 1999.

    Es genial que Max esté comprometido y firme contratos largos. Demuestra que confía en ellos”, prosigue un Hakkinen, que admira el entendimiento en ambas partes para seguir aunando fuerzas a tan largo plazo.

    Sin embargo, para el expiloto de McLaren, toda relación está sujeta al éxito, y dado lo caprichoso que este puede llegar a volverse, no es descabellado pensar en futuros cambios de aires: “Pero siempre existe ese riesgo cuando las personas clave se van y el rendimiento del coche no cumple con las expectativas, ahí es cuando el piloto comienza a pensar si es hora de cambiar de equipo”, sitúa un Hakkinen quien paradójicamente, en sus días de piloto se entregó a McLaren durante casi 10 años.

    No creo que Max se quede en Red Bull por el resto de su carrera. Pero esta es solo mi opinión”, resume el finlandés apoyándose en las trayectorias de otros grandes campeones: “Históricamente, los pilotos han cambiado de equipo, a pesar de tener múltiples campeonatos, por diferentes razones, ya sea por dinero o simplemente por querer ir a otro lugar”, dispone Mika Hakkinen en alusión a pilotos con rumbos cambiantes pese al éxito.

    Los riesgos de un calendario extenuante

    Paralelamente, Mika Hakkinen se pronunció sobre el nuevo calendario de la F1, que volverá a batir récord de grandes premios, alcanzando la cifra de 24 semanas de carrera, congestionadas entre marzo y noviembre: “Todas esas carreras consumen mucho, muchas de las mujeres y los hombres tienen familia. Los viajes son espantosos y ellos quieren pasar tiempo con sus hijos y sus familias”, comenta Mika, refiriéndose a toda la masa humana que mueve a la F1 por dentro, y que podría llegar a plantearse bajarse del barco en busca de una mejor conciliación familiar.

    Puede pasar que gente -que está en puestos muy importantes, el jefe del departamento técnico- pueda decir de repente que están hartos y que no puede seguir más. Puede ser un problema, en mi opinión”, advierte el finlandés, poniendo el dedo sobre el colectivo más desfavorecido con estas medidas, y sin los cuales la F1 no perduraría.

    Fuente: www.caranddriver.com