Kevin Magnussen ha tenido una trayectoria en F1 plagada de altibajos, comenzando por su mismísimo debut en Australia 2014, donde consiguió nada menos que subir al podio, podio de F1 que 8 años después sigue siendo el único que atesora en su palmarés. Su inesperado retorno a la categoría en 2022 ha sido otro de los movimientos más sorprendentes de su andadura en F1, cuando fue seleccionado poco antes de los test de Bahréin para ocupar la plaza de Mazepin, regresando en un sorprendente estado de forma.

    Sobre su retorno, lo que significó para él estar una temporada alejado de la Fórmula 1, y la particular personalidad de Günther Steiner, ha hablado Kevin Magnussen, arrojando más luz sobre la vida entre bastidores del gran circo.

    El valor de la honestidad

    En este sentido, para Kevin la controvertida personalidad de su jefe de equipo en Haas, es un valor añadido para el equipo y para una categoría donde falta sinceridad: “Günther es muy honesto. Se puede confiar en él en las buenas y en las malas”, opina el piloto de 30 años, partidario del modelo Steiner pese a los momentos de crispación que puede generar esta franqueza.

    Nunca olvidaré cuando me dijeron que no tenían un asiento para mí después de 2020, fue extremadamente abierto y honesto sobre el panorama general”, recuerda Magnussen del momento en que fue apartado de la escudería americana de cara a 2021, momento difícil a pesar del cual agradece la trasparencia de su superior: “Él no estaba mintiendo. Solo explicó las cosas”, completa el danés.

    Además, esta actitud es especialmente meritoria desde el punto de vista del piloto, comparada con el trato que recibió en otras escuderías: “En otros equipos siempre me dijeron tal y tal cosa, actuando de una manera completamente diferente”, introduce Magnussen, antes de dar forma a su argumento tirando de bagaje personal:

    En los días de Renault, decían ‘No, no hay problema’ y todo, y veía a los agentes y a los padres de otros pilotos que venían a ver al equipo y decía ‘Oye, sé lo que está pasando, así que ¿por qué no me lo dices para que pueda predecir algo más?’” recuerda Kevin, sobre uno de los momentos más desagradables de su carrara como así queda plasmado en su autobiografía ‘Todo o nada’, cuando la relación entre el piloto y la cúpula de la escudería francesa estalló en mil pedazos.

    Ver los F1 desde la barrera

    Más adelante, Magnussen ha vuelto a recapitular sobre su temporada 2021, en la que pese a competir fuera de F1 cosechó excelentes resultados, resultados que no consiguieron paliar su desazón: “Sufrí mucho ese año, porque quería correr y, ya sabes, todavía estaba allí viendo a estos muchachos conducir lo que pensé que era mi coche”, analiza un Magnussen que no oculta su impotencia al ver las actuaciones de sus relevos en Haas la temporada pasada.

    Me sentí súper mal. No sabía si iba a volver… Me prometieron cosas, pero no se cumplieron y no me quedó nada. Estaba súper deprimido, estresado, no tenía dinero y no sabía qué iba a hacer. Todo ese año fue una mierda”, prosigue el ‘20’ en un tono más dramático sobre el sufrimiento que le acarreó su indeseada salida de la Fórmula 1.

    Y es que al igual que muchos pilotos, para Kevin, la F1 no es comparable a ninguna otra competición, prefiriendo competir en la categoría reina a menor nivel, antes que en cualquier otra disciplina: “Gané carreras de nuevo compitiendo en los Estados Unidos, y no… Verás, aunque gané, todavía no era F1. No estaba loco de alegría como esperaba, simplemente porque no era la F1”, finaliza un Kevin Magnussen que espera traer de vuelta esa segunda juventud que demostró en los primeros grandes premios de 2022.

    Fuente: www.caranddriver.com