¿Qué pasará con Red Bull cuando Dietrich Mateschitz no esté? No es una pregunta nueva para los cabezas visibles de Red Bull Racing. Al fin y al cabo, Red Bull sigue siendo un productor de bebidas energéticas construyendo de cero las máquinas de carreras más sofisticadas que existen, y que solo ha sido posible por la excéntrica mente del tristemente ya fallecido Mateschitz, que en su momento decidió romper los moldes establecidos.

    El futuro de Red Bull Racing, a salvo

    ¿Se puede convencer a la junta directiva de una empresa que solo valora los beneficios cuantitativos de la viabilidad que solo un hombre que le gustaba salirse de la norma fue capaz de ver? En Red Bull Racing muestran tranquilidad y se siente arropados por las personas que están ahora al frente del proyecto. De hecho, también presumen de poder seguir teniendo una independencia respecto a otras ramas de la empresa, la cual fue señalada como clave por Christian Horner en el pasado a la hora de tomar decisiones, mientras que un fabricante tradicional moriría ahogado en burocracia.

    De hecho, y al contrario de empresas que han alcanzado el éxito, y tienden a buscar otros campos, en Red Bull Racing, lejos de disminuir, la inversión ha ido creciendo año a año. Las instalaciones de Milton Keynes están a la vanguardia, más aún desde la anexión de Red Bull Powertrains, donde se gestionan las unidades de potencia inicialmente diseñadas por Honda.

    A estas instalaciones se sumará en breve un túnel de viento valorado en más de 50 millones de dólares, un gasto, sin embargo, que Helmut Marko señala como estúpido, o más bien, como evitable, pero que se han visto forzados a realizar por el curioso origen del actual túnel de viento que usa el equipo.

    “El problema de nuestro túnel de viento es que fue instalado por el Ministerio de Defensa y no se puede demoler, porque es un edificio protegido.”, afirmó Marko en una entrevista concedida a Auto Motor und Sport.

    El túnel se encuentra en Bedford, un lugar conocido para los aficionados a la aviación, especialmente a la aviación bélica. Y sí, se trata de unas instalaciones de la RAF, la Real Fuerza Aérea de Reino Unido, construido durante la Segunda Guerra Mundial y cuyo uso militar fue decayendo hasta que fue rescatado por el extinto equipo Arrows de Fórmula 1, y que Red Bull se apropió cuando adquirió las instalaciones del Milton Keynes a Jaguar.

    Nuevo túnel en marcha

    “Es increíblemente largo, no está bien aislado y tarda demasiado en calentarse, especialmente cuando hace frío afuera. Por eso estamos construyendo un nuevo túnel en Milton Keynes, lo cual es una idiotez porque la tendencia es ir hacia el CFD. Nos va a costar unos 50 millones. El edifico ya está construido, pero pasaran dos o tres años hasta que todo esté operativo.”, explicaba Marko.

    El hecho de que el túnel de viento actual fuese construido por el ministerio de defensa, impiden grandes reformas, como la demolición parcial para adecuarlo a los tiempos, razón por la que Red Bull definitivamente se decantó por el nuevo edificio.

    Fuente: www.caranddriver.com