Fernando Alonso se encuentra aunque la que podría ser su última etapa en F1, aunque eso lleva haciendo creer desde que dejó McLaren 2018, y en cada uno de los equipos que le ha acogido desde entonces. El piloto asturiano se unirá de cara a 2023 Aston Martin tras un infructuoso paso por Alpine, donde más allá de un podio, no ha gozado del monoplaza que le prometieron desde Enstone.

    Ahora, Fernando valora su nuevo desafío, siendo realista con las opciones que tiene y podrá tener de conseguir volver a la cabeza de la parrilla, apurando los últimos años de mejor rendimiento que le quedan como piloto profesional, y ante la nueva oleada de jóvenes que ya reina en la categoría.

    Desde la casilla de salida

    De este modo, para Fernando a pesar de no afrontar un cambio tan drástico como el de 2021, el paso a Aston Martin no deja de ser un nuevo borrón y cuenta nueva: “Vuelvo a empezar de cero”, asume el ovetense, quien no por ello se siente decaído de cara a este nuevo giro en su carrera: “Pese a todo, Aston Martin tiene una buena estructura, tienen buenas personas y están construyendo una nueva fábrica con equipamiento nuevo”, asegura el bicampeón del mundo.

    Hablando de cambios y reconstrucciones, Fernando no puede menos que recordar su último viaje junto al equipo Renault, ahora bajo la nomenclatura de Alpine, donde juntos han construido importantes cosas, que sin embargo ya son agua pasada: “Dejo en Alpine muy buenas cosas que hemos desarrollado juntos a lo largo de estos dos últimos años”, compone el ‘14’.

    No es ningún secreto que durante año tuve problemas con la respuesta de la dirección asistida. Ahora es perfecto. Todos los pilotos que han probado el Alpine desde entonces han elogiado la respuesta de la dirección. Pero esa es la ventaja de contratar a Alonso y la desventaja de dejarlo ir”, sentencia un orgulloso Fernando, lanzando un claro mensaje al que vuelve a ser su exequipo tras poner fin a su tercera etapa en Renault-Alpine.

    Metas sinceras

    Posteriormente, Alonso quiso hacer un análisis realista de sus posibilidades de éxito con este nuevo movimiento, posibilidades que serán una incógnita hasta que no se ponga a prueba en el AMR23, pero que sobre el papel parecen complicadas: “Me gusta lo que hago. Por supuesto, me gustaría tener un coche con el que poder luchar por el título. Pero no hay sitio para mí. Con lo que había en el mercado, Aston Martin es uno de los equipos que puede conseguir ese objetivo en dos o tres años”, responde sinceramente Fernando Alonso, sabedor de que tras la decepción de Alpine tampoco había grandes oportunidades a corto plazo, sino más bien arriesgadas, como lo es incorporarse a Aston Martin.

    Y si no funciona como piloto, quizás en un papel fuera del coche. Si luego nos convertimos en campeones del mundo, también me daría satisfacción, porque entonces podría decir que ayudé a construir esto” sostiene Alonso, quien sabe que a pesar de su necesidad a corto plazo, puede que el equipo se acabe beneficiando de sus servicios una vez él ya sea historia para la F1.

    Aunque eso no quiere decir que los sueños deportivos de Fernando vayan a extinguirse sin la Fórmula 1, ya que como el propio piloto ha evidenciado en estos años recientes, existen muchas categorías interesantes más allá del gran circo, y en las que sí puede sacar todo el provecho posible a sus habilidades: “Mi vida siempre ha estado dedicada al automovilismo. Y lo que mejor hago en este deporte es pilotar. Si tengo que parar un día la Fórmula 1, haré otras carreras. Una victoria en el Dakar seguiría siendo un reto”, dispone Fernando Alonso para finalizar.

    Fuente: www.caranddriver.com